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El Manga y el Anime en España | El Manga y el Anime en España |
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| Escrito por Adrián Quiroga | |
| sábado, 02 de agosto de 2008 | |
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Reportaje sobre el inicio y la evolución del manga y el anime en España. ![]() Escrito por: David Pazos En 1970 España estaba aún viviendo una época político-social complicada, pero de repente, nuestros hermanos mayores, padres y madres, vieron asomar en las pantallas de sus televisores unos dibujos animados que en la mayoría de los casos, no sabían que venían del lejano Japón. Eran series de animación diferentes, el dibujo no se parecía a lo que venía de Disney, y pronto se millones de niños y no tan niños españoles deseaban que llegara la hora indicada para ver Heidi, Marco o Mazinger Z. Fueron un verdadero impacto, y el inicio del anime en nuestro país. La Batalla de los Planetas, más conocida como Comando G, saltó a la fama en 1980, y tan grande fue su éxito que incluso el grupo infantil Parchís, sacaron un disco con las canciones de este anime. Fue ese mismo año cuando Candy Candy encandiló a millones de adolescentes que veían todas las semanas un trocito de la historia de una muchacha rubia con ojos grandes que muchas madres de la época querrían tener por hija. ![]() La primera referencia clara y comprobable fue la publicación en occidente (y lógicamente en España) de un cómic muy alabado por la crítica llamado Akira, que aunque había pasado por un proceso de “occidentalización” en EE.UU. que incluía la inversión (los orientales leen al contrario que los occidentales) de las páginas y el coloreado (los mangas son, con las consabidas excepciones, en blanco y negro), entre otros. Sin embargo, el verdadero boom llegó a través de la televisión, pues se dio la casualidad de que coincidieron en el tiempo tres series de las más aclamadas a nivel mundial. Por un lado, TVE emitía los fines de semana Los Caballeros del Zodiaco (Saint Seiya); por otro, Tele5 sorprendía en sus orígenes con Campeones (también conocida como Óliver y Benji, Captain Tsubasa en el original); y para terminar, algunos canales autonómicos asombraban a sus audiencias con Bola de Dragón (Dragon Ball). Estas tres series, todas ellas grandes éxitos, marcaron un punto de inflexión, siendo para muchos el verdadero origen del fenómeno manga en España. Además, el nacimiento de los canales privados y la necesidad de obtención de mucho material para emitir a bajo precio llevó a la explosión de anime (entre otras cosas) en las pantallas españolas, ayudando a afianzar el boom que las series antes mencionadas habían originado. Por estas fechas vieron la luz en España títulos como Johny y sus amigos (Kimagure Orange Road), Cazador (City Hunter), Bateadores (Touch), Sailo Moon, Ranma y un larguísimo etcétera. ![]() Lógicamente, ese éxito llevó a que rápidamente todas las editoriales que por entonces había publicando cómic e incluso una distribuidora se pusieran manos a la obra para satisfacer la enorme demanda que se estaba generando. Lo que, inevitablemente, llevó a la proliferación de gran cantidad de material, no siempre de calidad (detalle este último que generó muchísimas quejas entre los aficionados). También se dio un curioso evento: La escasísima información que sobre todo lo japonés existía propició el nacimiento y multiplicación de los fanzines de manganime (ya existían fanzines antes, por supuesto, pero nunca una explosión como la de esas fechas) que rápidamente evolucionaron en revistas especializadas. Lo que fuera con tal de saciar los enormes apetitos del ingente número de adeptos creado. Pero este crecimiento desmesurado llevó a que gran parte del público se saturara y hastiara, empezando pronto las series a cerrar por falta de ventas (quedando a medio, lo que causaba un efecto de retroalimentación negativa pues eso tiraba para atrás a los lectores a la hora de empezar nuevas colecciones). Además, este éxito también generó una cierta polémica al encontrar determinados colectivos que todo esto del “manga” no era exactamente lo que ellos querían para sus hijos, y el manga no tardó en ganarse la catalogación de “sólo sexo y violencia”. Fueron estos dos motivos los principales causantes de que el manga sufriera un fuerte retroceso. ![]() Pero el manga había llegado, y no fue olvidado por los aficionados (en España se ha adoptado el término “otaku” para definir a los que lo son exclusivos de lo japonés, pese a que en Japón esa palabra significa algo bastante peor). A ellos se deben, además de fanzines, webs, portales de internet y similares, los salones, jornadas y eventos en general, que ayudaron a mantener y fomentar el tema y donde los otaku, también llamados a veces “frikis” según su grado de fanatismo, pueden dar rienda suelta a sus pasiones. Así nacieron las versiones españolas de fenómenos como el cosplay (resumiendo, disfrazarte de tus personajes favoritos) o karaoke (algo de sobra conocido). Ellos mantuvieron vivo el espíritu, hasta que la llegada de las plataformas digitales cambió el panorama, pues el amplio abanico de posibilidades que debían ofrecer los muchos canales digitales facilitó el retorno del anime, lo que en parte animó a canales nacionales a ofrecer de nuevo series, algunas de las cuales además resultaron éxitos rotundos (como por ejemplo La Familia Crece (Marmalade Boy), Reena y Gaudy (Slayers) o El Guerrero Samurai (Rurouni Kenshin)). Aparte, las editoriales, que pese al bajón no habían dejado de publicar manga por completo, aprendieron de los errores cometidos y empezaron a seleccionar los títulos y a mejorar las ediciones. Llegaron los bombazos preanunciados (muchos filtrados previamente en EEUU) tipo Pokémon o Digimon, e incluso sorpresas como Crayon Sin-chan. Aparecieron nuevas distribuidoras dirigidas por aficionados reconvertidos en profesionales. Y las revistas del sector evolucionaron (o en algunos casos directamente aparecieron) para llegar a todas partes y ofrecer al público lo que pedía. Todo eso propició el que se haya llegado a hechos históricos en el mundo de la ilustración en España como por ejemplo que el número de mangas japoneses en edición superara al de series norteamericanas, que los eventos relacionados con el manga batan récords de asistencia año tras año (por poner un ejemplo, la edición del 2005 del Salón del Manga de Barcelona contó con más de 58.000 asistentes, y la del 2006 con más de 63.000, según la organización ), o que incluso de concursos en revistas y eventos hayan empezado a surgir grupos musicales que tienen en la música manga (o japonesa) su fuente de inspiración. El manga ha calado tanto entre ciertos sectores de la sociedad que incluso algunas subculturas urbanas lo utilizan como método de simbología propia. Y a eso se suma la aparición de nuevos canales nacionales, que han querido tener muy presente el manga en sus pantallas, lo que ha propiciado la llegada de series no sólo modernas sino con una cierta fama a sus espaldas antes incluso de su emisión en España (caso de Naruto o Bleach). ![]() Escrito por: David Pazos |
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| Modificado ( lunes, 12 de octubre de 2009 ) |
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